Hola! ¿Qué tal ha ido la semana santa este año? Si seguís mi instagram, habréis visto que este año yo he apostado por el turismo de proximidad y me he ido a pasar un día a Huesca capital. Es una ciudad con mucho encanto y pequeñita, pero muy recomendable visitar por toda la historia que tiene, no solo de la propia ciudad sino de la provincia entera.
Como os iba diciendo, al ser una ciudad pequeña (en 15 minutos os recorréis el casco histórico de cabo a rabo) es recomendable visitarla como escapada de un día, igual que hicimos nosotros, o bien para complementar un viaje al Pirineo aragonés al pasar por ahí.
Qué visitar.
Para lo pequeño que es el centro histórico hay muchas cosas por hacer por Huesca. Lo principal es dirigirse a la oficina de turismo, que se encuentra en la Plaza Luis López Allué, donde unos chicos majísimos os orientarán en qué ver según vuestras preferencias.
Yo os dejaré por aquí los imprescindibles:
1. Ultramarinos la Confianza: en la misma plaza que la oficina de turismo se encuentra una de las tiendas más antiguas de España. Conserva el encanto de otra época en pleno siglo XXI.

2. Ayuntamiento de Huesca: ¿desde cuando se visitan los ayuntamientos? pues es muy interesante entrar y bajar las escaleras que hay a mano derecha porque justo ahí es donde supuestamente sucedió la leyenda de la Campana de Huesca (link a wikipedia).
3. Catedral de Huesca: situada justo enfrente del ayuntamiento. La entrada a la catedral (de las pocas cosas que se tienen que pagar en Huesca) cuesta 2,50€ para estudiantes e incluye el Museo Diocesano, la visita a la Catedral y subir al campanario. El campanario son 180 escalones con un paso muy estrecho, dos personas no caben y en los tramos más altos casi no cabe una sola, pero recompensan las vistas al llegar arriba.

4. Museo Provincial de Huesca: este museo es el único que recomendaría visitar de Huesca, además de por ser gratis, porque te hace un recorrido por toda la historia del arte de la provincia de Huesca desde el Paleolítico hasta la edad Contemporánea, pero no es excesivamente grande por lo que no resulta agobiante para los que no somos muy entendidos en historia.
En la misma plaza en que se encuentra el Museo encontramos una estatua en honor a Ramón y Cajal. Como estudiante de medicina no podía dejar de comentar esta parada en la ruta por Huesca!
5. Parque de Miguel Servet: es imprescindible la visita al parque de la ciudad, está lleno de rincones ocultos por descubrir, como la casita de Blancanieves, una biblioteca infantil escondida en mitad del parque. Además podemos encontrar la clásica Pajarita, el símbolo de la ciudad.

6. Casino de Huesca: hoy en día el casino es más bien un lugar de encuentro de jubilados para jugar a cartas y ver películas, pero si os gusta la arquitectura modernista como a mi tenéis que entrar a verlo por dentro, porque es muy elegante (además que podéis aprovechar para ir al baño).

Por último podéis pasear un poco por el Coso de Huesca, la calle comercial de la ciudad.
Recomendación: la muralla de Huesca tampoco es para tanto, si no os hace especial ilusión no perdáis el tiempo.
Comer en Huesca.
En Huesca se come muy bien y muy abundante, en cualquier sitio se comerá bien por buen precio. Pero lo que nos recomendaron en la oficina de turismo que los mejores bares/restaurantes se encontraban por esta zona:

Nosotros comimos en el restaurante Comomelocomo y estaba todo buenísimo y por muy buen precio. Además estaba lleno y ya se sabe que «restaurante lleno, restaurante bueno».
Aunque si estáis sin un pavo 😉 siempre podéis llevar pícnic para comer en el parque Miguel Servet.
Un caprichito.
Y llegamos a mi parte preferida de las entradas, porque en cada lugar podemos gastar un poquito en algo buenísimo (como los dulces típicos de cada región!). En Huesca hay una ruta del dulce con 6 postres que debes probar, yo solo probé 2 pero estaban exquisitos (uno ya lo había probado antes y ya iba con intención de comprarlo).
El primero y más conocido son las Castañas de Huesca, una bolita de mazapan recubierta de caramelo que se vende en packs. Es un regalo estupendo para llevar a casa después de las vacaciones.
El segundo es uno que no había probado antes pero que me encantó (¡y repetí!). Son las Glorias de Huesca, unas rosquillas de hojaldre con almíbar que están deliciosas.
Os recomiendo que compréis los dulces en la pastelería Ortiz en la calle Porches de Galicia, que llevan toda la vida realizando estas elaboraciones y todo lo que hacen está riquísimo.
Recomendaciones finales.
No me cansaré de repetirlo pero Huesca es una excursión de medio día, hacer una visita cuando vayas de paso.
Y poco más que añadir, salvo que recordéis que muchas veces no hace falta ir muy lejos de vacaciones, porque tenemos verdaderas joyas al lado de casa y visitarlas supone menos gasto de recursos y menos contaminación para el medio ambiente.
¡Hasta pronto, viajeros!